
A Racing le salen todas: juega bien, genera situaciones y las mete. Y hasta tiene suerte porque un cabezazo de Martínez dio en el palo, rebotó en Yacuzzi y se le metió a Campestrini para el 2-1. En el Segundo Tiempo la metió Castromán después de dos años y selló el 4-1 contra Arsenal (los otros dos de Ramírez y Yacob). El Cilindro de fiesta y la Acadé de Caruso sigue a tres de Central en la pelea por no ir a la Promoción. El sábado que viene visita a Vélez y la gente ya esta espectante de ese partido en el Jose Amalfitani.
Caruso le cambió la cara a Racing, Este es otro equipo. De a poco se fue soltando, perdió los temores de aquel comienzo dubitativo en los que luego de un error de Campagnuolo resignaba puntos ante Argentinos. Se soltó y parece ya no jugar pensando en la maldita Promoción. Este Racing juega como su técnico quiere y cómo sus condiciones técnicas se lo permiten. Hoy aplastó a Arsenal con mucho fútbol en la primera mitad y con contundencia en el segundo tiempo. Sin dudas hoy se vio la mejor exhibición de Racing en lo que va del campeonato y encima la pudo rubricar en la red: hizo cuatro goles luego de siete meses. La última vez que la Academia se había despachado con un póker fue ante Rosario Central, el 3 de octubre del año pasado cuando lo goleó por 4 a 1.
Hoy el técnico formó el equipo que más le gusta. Con Ramírez recuperado de aquella contractura del comienzo del campeonato, Grazzini listo desde lo físico y futbolístico le dio un vuelo que la Academia no tenía desde hace tiempo y además recuperó la mejor versión de Zuculini. El pibe llegó del Sudamericano Sub 20 con el dolor de la eliminación sobre sus espaldas y le costó dar vuelta la historia. Ahora la Academia tiene a todos sus soldados a full y sus rivales lo lamentan. Es puro vértigo por los costados, como le gusta a Caruso, y cuando no puede tener la pelota todos corren para recuperarla. Ahí está la clave de este equipo que sigue sumando y cada vez está más cerca de los de arriba que de pelear por la Promoción. Respira más tranquilo Racing. Gracias a la inyección anímica que le dio su entrenador, el fútbol que le agregó Grazzini y Zuculini y la contundencia goleadora de Ramírez. Ahora juega con el puntero y es una buena oportunidad para comenzar a soñar en grande...
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